“Ojo isgrelado” es una “corrupción del portugués: ojos grandes, penetrantes”, instruyó alguna vez Carlos de Mello, el músico de Rivera, al Zitarrosa del exilio. Y es con esa clase de mirada que esta nueva edición de Ajena intenta acercarse a algunos de los bellos líos de que están hechas las fronteras. La de Rivera y la de Artigas, para empezar, en un informe que pregunta sobre la posibilidad de existencia de algo que pueda llamarse, precisamente, “música de frontera”.

Quienes contestan y conjeturan son los propios músicos, los que allí componen o compusieron. El artiguense Ernesto Díaz, por ejemplo, que tanto y tan bien suena hoy día, y que en su canción “Re-frontera” le arregla una buena parodia a esa otra cantada por Drexler. La curiosidad va tras las particularidades de esa música, pero también por las trashumancias simbólicas, sociales, políticas y lingüísticas entre esas tierras y el Brasil. No olvida tampoco la relación con el propio Uruguay, con la capital, con el Estado, su ley y sus porfías.

Rivera, otra frontera, y un joven que escribe “Ditardisiña”: la palabra dice sutilmente de la melancolía feliz, tan vecina de la saudade, que él y su tierra padecen. Por segunda vez, Brasil. Y aun otra: una serie fotográfica trae noticias de la Semana Farroupilha de Aceguá, en Cerro Largo, fiesta tradicional que también comparten Rivera y Santana do Livramento, y que es celebrada en setiembre en homenaje a la Revolución Farroupilha o “Guerra de los Farrapos” (harapos), rebelión republicana y gaúcha que en 1835 quiso desentenderse del imperio brasileño.

Fuera ya de mixturas y bordes, unas páginas dibujan el perfil de un temprano y nervioso sindicalista salteño: historias sobre las deplorables condiciones laborales soportadas por los trabajadores de la naranja en un pasado penosamente cercano, pero también sobre las conquistas de las que hoy pueden enorgullecerse. Y como la tierra aflige pero también juega, este número le acuerda una nota al viejo y todavía intacto juego de la taba, esos huesos volando en el aire que arbitrados por el “canchero” o “coimero” van a dar al suelo con “suerte” o de “culo”.

Por último, un poco de luz sobre dos rincones ignorados: una esquina y su afecto en el pueblo 25 de Agosto, y una mina en Lavalleja, la del “oro de los tontos”, que así fue el menosprecio.

Foto de tapa: Manuela Aldabe.  Techo de un “piquete” (rancho tradicional de la frontera Uruguay-Brasil) durante la Semana Farroupilha en Aceguá, Cerro Largo.
Techo de un “piquete” (rancho tradicional de la frontera Uruguay-Brasil) durante la Semana Farroupilha en Aceguá, Cerro Largo. Foto de tapa: Manuela Aldabe.