Cuando pongamos el último punto en este breve mensaje, a pesar de su nombre, Ajena será propia. De nosotros, que la hemos soñado durante largos meses, y de todos los que  a partir de ahora se conviertan –esperamos– en nuestros lectores.

Esta revista se propone hablar del Interior uruguayo, de su realidad, en tantos aspectos diferente a la montevideana. El Interior es un conglomerado de 18 departamentos tan distintos entre sí como lo son de la capital. Pretendemos dar cuenta de esa diversidad, las diferentes lógicas, las expresiones culturales propias, pero también de lo que nos aúna y nos conforma como República Oriental.

Lo haremos a partir del espíritu inquieto y andariego con el que surge Ajena,  el de los caminantes que recorren los campos y que, a fuerza de quilómetros andados, logran ser de todos lados sin pertenecer a ninguno. Ajenos, ellos también, conocen sin embargo cada palmo del territorio.

La asociación entre Brecha y Ajena es tan obvia como indisoluble. Por eso, aunque sus páginas se tiñan de un periodismo más volcado a lo narrativo, mantendrán el rigor característico. No harán folclore de la cultura rural, ni subestimarán la calma suave de las ciudades durante las siestas de verano.

Hay mucho para decir de este vasto territorio. Por eso, lectores, les proponemos enriquecer esta revista con un ida y vuelta. Acercando temas para estas páginas, y también a través de la web, que quisiéramos funcionara como un ágora donde, quienes gusten, alcen su voz para contar. El puntapié inicial está dado en Futuro Interior, la sección en las páginas finales de Ajena y cuya única consigna es que sea escrita por jóvenes que vivan en el Interior y nos den –cada cual con su estilo– su mirada respecto de la comunidad en que viven.

Por último, vale aclarar: no es Ajena por las vaquitas, ni tampoco por colocar una distancia entre Montevideo e Interior. Ajena es, si se quiere, un acto de libertad;  pretende construirse con la mirada de todos y, como ya fue dicho, quiere pertenecer a todos sin pertenecerle a nadie.

Fotografía: Manuela Aldabe